jue. May 26th, 2022

Nueva lista con los mejores discos del Metal del 2021

10. IRON MAIDEN – SENJUTU

Si alguien me preguntase “oye, y si no pusiese Iron Maiden en la portada, estaría este disco también entre tus top 10?”, seguramente mi respuesta sería “ehh… mmhhh… disculpa, me llaman por la otra línea…”. Maiden es mi grupo favorito y les perdono cualquier cosa. Cuando se reveló que un nuevo disco de la doncella estaba en camino, todos nos frotamos las manos imaginando qué tipo de maravillas nos traería la banda después de pasarse un año encerrados en sus respectivas mansiones componiendo. Pero la alarma del escepticismo (al menos en mi caso) se disparó al revelarse el disco llevaba grabado ya un par de años, dando a entender que el disco seguiría una línea muy semejante a The Book of Souls, que no me disgusta, pero me parece bastante irregular.  

Como digo, a mi me gusta Maiden, y me gusta todo de ellos, cualquiera de sus épocas y alineaciones. No exijo a los fieles de su época ochentera que amen lo que vienen haciendo en sus últimos discos, pero coño, seamos realistas. Sí, esta gente regaló una traca de discos incomparables en esa década dorada. Pero ya llevan como sexteto y repartiendo su nuevo prototipo de temas durante más de 20 años. Así pues, dado que esta gente no lo acaba de entender, los demás tendremos que asimilar que cada disco de Iron Maiden vendrá con una ensalada de “pero es que no es Powerslave” como acompañamiento.  

CONTRAS

  • Como ya ocurrió en su anterior entrega, me quedo con la impresión de que 15 minutos menos de duración darían al disco una mayor solidez y mejor continuidad, sin afectar para nada al mensaje de Senjutsu. Steve Harris se ha llenado de balón.  
  • Igualmente como en TBOS, la calidad de sonido y la mezcla no llegan para nada al nivel esperado para una banda de este calibre. No creo que sea un problema de presupuesto. 
  • Fragmentos que gravitan hasta el plagio (ojo, de si mismos!). Por momentos creerás escuchar extractos de temas de álbumes anteriores (investígalo). 

PROS 

  • Esto nos permitirá verlos en una gira más (con su correspondiente disco en directo). 
  • Pinceladas que recuerdan mucho a los Maiden de los 90.  
  • El tema que cierra el disco, Hell on Earth, y especialmente los últimos 3 minutos. De lo que más me ha gustado de Iron Maiden en los últimos 30 años. 

9. UDO – GAME OVER

Este tío no falla. El yayo de Solingen nos vuelve a recordar que aún con un micro en una mano y una muleta en la otra, aun así, tiene más pelotas que todos nosotros juntos. He de confesar que cuando vi la lista de temas (16 temas!) pensé que seríamos afortunados si encontrábamos 5 o 6 de alto nivel. Pero la verdad es que Game Over es un disco que mantiene el nivel a lo largo de sus 70 minutos y sin llegar a ser lineal o monótono. Para mi gusto, ganador en la puja cara a cara con Too mean to die de sus colegas Accept. Una auténtica tortilla de tuercas. 

CONTRAS

  • Cero presupuesto en I+D. El guion se sigue a rajatabla. Lo de siempre: la rápida, la machacona, ahora la balada, luego la que se llama “Metal algo más”, la que se parece a un clásico de Accept… El hecho de el Metal nunca morirá no nos ha cogido a contrapié. 
  • Creo que no me compraría el disco sólo por no ver la portada. 
  • El sonido. Especialmente la batería, carece de la pegada de las anteriores entregas de la banda.  

PROS

  • Queda Udo para rato. Sí, se le ve mal, parece salido de una trituradora. Pero ya tenía pinta de estar jodido en los 70. 
  • Su guitarrista Andrey Smirnoff, que por cierto ha sacado también un álbum en solitario este año. Nadie apostaba por él (es ruso y lleva una barba demasiado perfilada), pero brilla en la interpretación y además ha contribuido en gran medida en la composición. 
  • No importa si eres seguidor de UDO o no, en Game Over encontrarás mínimo 5 temas que te van a levantar del sofá. 

8. TERRA ODIUM – NE PLUS ULTRA

Cocktail explosivo con miembros de Spiral Architect (autores de uno de los mejores discos de metal progresivo de la historia) y Manitou (sus colegas del insti). Y en mitad del pastel, Steve Digiorgio (tocando el bajo de 42 cuerdas y sin trastes).  

CONTRAS

  • Falta peso de variable Spiral Architect en la ecuación final. Todos los ingredientes mencionados anteriormente están, y son apreciables. Pero hay muy poco de Spiral Architect 
  • Por momentos parece que están desganados. Parece que llevan 3 marchas menos de las que deberían. 
  • Demasiado bueno para que dure. Da la sensación de ser un proyecto más que una banda. El cocktail puede explotar con un decibelio de más.   

PROS

  • Como he dicho, el plato sabe a los ingredientes que lleva. El equilibrio de los mismos ya es otro cantar. 
  • Producción absolutamente exquisita. 
  • La voz de Øyvind Hægeland (no, no es portugués), única y a la vez recordando a los creadores del género (John Arch, Geoff Tate, Midnight…). Hace lo que toca en cada momento sin abusar de recursos. 

7. DREAM THEATER – A VIEW FROM THE TOP OF THE WORLD

No es que sea de los que dice “sin Portnoy, no hay Dream Theater” (aunque lo piense). Para mí la magia se evaporó incluso antes, en Six Degrees. Mis expectativas estaban por los suelos, pero no se me caen los anillos al reconocer que estaba muy equivocado. En mi opinión, A View from the top of the World pasa por ser uno de los mejores discos de DT en los últimos 20 años. Por muchos motivos: composición, producción, mezcla… Por supuesto no afirmo que los anteriores sean malos, eh? 

CONTRAS

  • Los singles de adelanto, me parecen los peores temas del disco. Culpables por bajas expectativas. 
  • Mike Mangini, aunque perfecto en ejecución, aporta menos sentimiento e interpretación que Luca Brassi O  Arnold Schwarzenegger en Broadway.  (el editor no está de acuerdo con esta frase)
  • Jordan: el recurso del charleston del viejo oeste nos dejó a todos boquiabiertos a finales de los 90. Pero ya vale. 

PROS

  • Sonido majestuoso (guiño-guiño). Para mi gusto, puede que el mejor en toda su carrera. 
  • James Labrie ha dejado de molestar. Alguien le ha leído la cartilla y está mucho más comedido.  
  • Mi sensación es que Petrucci ha llevado la batuta compositiva. Cuando quedaban para componer, nadie avisaba a Jordan Rudess. El disco es guitarrero. Lo cual agradezco.  

6. CRAZY LIXX – STREET LETHAL

No soy el mayor seguidor del género, pero uno no puede descuidar de escuchar un poco de Hard Rock de cuando en cuando, aunque solo sea para captar el interés de las chicas. Crazy Lixx tampoco es mi grupo favorito de toda esa ola escandinava que no para de escupir bandas jóvenes todas ellas formadas por hijos de Joey Tempest y el tipo este de Deff Leppard que nos lleva enseñando los abdominales desde los 80. Personalmente prefiero a Heat o a Eclipse, pero oye, al César lo que es del César. Disco cortito pero muy sólido y nivelado, ideal para conducir tu descapotable por todo Sunset Boulevard y parar a limpiar el coche en el lavadero de chicas en top less: tiene que llegar reluciente a la fiesta, es la última de este verano. 

CONTRAS

  • Puede que el disco pierda fuerza a medida que avanza. 
  • No puedo explicar la razón, pero de algún modo acabas con el sabor de boca de que eres un perdedor, un pringado. No has tomado las decisiones correctas. 

PROS

  • No tienes que ser un amante del género. Te gustará.  
  • Sexy. Sexy. Sexy. 
  • El video de Anthem for America merece la pena. 

5. Helloween – Helloween 

5. HELOWEEN – HELLOWEEN

Aunque peque de pesimista, auguraba otra tragedia. Skyfall y Pumpkins united me parecieron temas cogidos con pinzas, así que no me molesté en escuchar el resto de adelantos. Ni siquiera soy un gran fan de Helloween, siempre he preferido Gamma Ray (ya lo he dicho, venga). Pero de quien si soy un gran amante, es de Michael Kiske. Me gusta todo lo que ha hecho después de su etapa en Helloween. No está para correr los relevos del 4×100, pero caray, cómo tiene la voz. El resto de la banda, pues bueno, aunque tengan su carisma e historia, es casi atrezzo.   

CONTRAS

  • Pocas pegas se le pueden poner, pero quizá algo más de presencia de Kai Hansen. A las voces y compositivamente hablando. Su contribución se queda en Skyfall, donde además se queda más ancho que largo cerrando el tema gritando “somewhere out in space!!!…”. Broma interna de Kai. Puede que eso le costase el veto compositivo en el resto del disco. “Esta ha sido tu última pillería Kai, ahora compondremos nosotros…” le dijo Weiki. Aunque conociendo a Kai, seguro que no se dio ni cuenta. (No sé qué estoy diciendo, he perdido el hilo…)  
  • El logotipo de Helloween no está centrado. Está a la izquierda. 

PRO

  • Hasta la portada es increíble. 
  • La contribución a las voces de Kiske y Deris está bien nivelada, teniendo Kiske más peso. No tengo nada en contra de Deris, de hecho le guardo un inmenso respeto por haber tenido que bailar con la más fea durante muchos años. Llevó a la banda adelante en los 90 y 2000. Pero medirse la chorra con el gordo es mucho, para cualquiera. 
  • A riesgo de sonar repetitivo, el sonido. Perfecto. Acaba este disco y luego ponte el de los Maiden. 
  • Muy equilibrado y muy buena progresión de principio a fin.  

4. BRAISTORM – WALL OF SKULLS

Si mi Yo actual retrocediese en el tiempo hasta Enero del 2021 para vaticinar a mi Yo de entonces que este disco ocuparía mi top 5, seguramente mi Yo de 2021 pensaría “caray, qué tipo de mierda miserable me depara este año”. Wall of Skulls es para mí el mejor disco de Power metal del año. Un género que con el paso de los años, y tras la implosión de finales de siglo XX, ha caído en la cuneta en gran parte víctima de sus propias exageraciones. El abuso de dragones, caballos, siderurgia y calderería nos llevó a gran parte de nuestra generación a darle la espalda una vez ya entrados en el siglo XXI. Si eres de los que como yo, ni quiere ni puede hacer callar al adolescente que lleva dentro, pero al mismo tiempo, te rompe las pelotas la temática juglaristica, te recomiendo este Wall of Skulls de los teutones Brainstorm.  

CONTRAS

  • Lo peor sin duda es que una vez que lo acabes, excavarás el resto de su discografía en busca de algo parecido. Ahórratelo.  
  • Se hace corto. 

PROS

  • No tiene ni un ápice de relleno. No han querido colarnos nada. Están ahí, bien arriba, de principio a fin. 
  • Estribillos de concierto, para abrazarte con los amigos de mayor confianza. Señalar al cantante y dejarle claro que has hecho los deberes. 

3. WHEEL – RESIDENT HUMAN

Cuando escuché su primer tema pensé: “son Tool?”. Cuando acabó el segundo pensé: “si son Karnivool!!”. Sí, yo también he visto lo de las “oo”, pero seguramente es casualidad. Así que poco me sorprendí cuando al indagar sobre la banda, ellos mismos se definen como una combinación de esas dos bandas. De modo que si tú también eres seguidor de ellas, ya sabes en qué invertir tu próxima hora.  

En estos niveles del ranking ya no puede hablarse de discos con material desechable. Y precisamente ese es el caso con Resident Human. Impecable de principio a fin. Si en vez de venir de Finlandia viniesen de California o New Jersey, otro gallo cantaría. 

CONTRAS

  • El aroma a Tool a veces sobrepasa lo admisible. Sobre todo si no eres amante de los mismos. 
  • Es demasiado corto, considerando el género. 

CONTRAS

  • Dicho lo anterior, en mi opinión sobrepasan con creces a los americanos, con un sonido más potente y sin tirar minutaje por la borda con excesivas repeticiones o canciones que simplemente ruidos psicodélicos. Resident Human no se anda por las ramas. 
  • Buena combinación de temas largos intercalados con otros más cortos y directos. 

2. CALIGONAUT – MAGNIFIELD AS GIANTS

Los números 1 y 2 podrían permutarse dependiendo de la hora del día. Pero finalmente he colocado mi número 1 ahí porque mi Spotify me ha dicho que ha sido el disco que más he escuchado en 2021. Aunque Magnified as Giants bien vale un número 1.  

Caligonaut es el proyecto en solitario de Ole Michael Bjørndal. No puede ser casualidad que músicos con nombres con “ø” siempre acaben regalando discos fantásticos y maravillosos. Ahora mismo, al menos en el mundo del progresivo (que es lo que más escucho yo), Noruega mola más que nadie: Airbag, Soup, Wobbler, Bjørn Riis (ahí la tenéis de nuevo, se veía venir), Giant Sky…  

CONTRAS

  • Corres el riesgo de ser tachado de intelectual. 
  • Si no te gusta de primeras, no te va a gustar. 
  • Sonido casero, de garaje, por momentos. Aunque a mí no me molesta. 

PROS

  • Equilibrio perfecto entre el clasicismo y el rock progresivo más moderno. Elementos de Genesis, Gentle Giant, Jethro Tull, Yes… y grupos más modernos como Porcupine o Airbagb. 
  • Aunque Bjørndal lo guisa y se lo come, se rodea de una banda de amiguetes de muchísima calidad.  

SOEN – IMPERIAL

Lo más asombroso de Imperial, es que aún siendo mi número 1, no le llega a los tobillos a la anterior entrega de la banda: Lotus.  

Los suecos que inicialmente fueron tachados de una burda copia de Tool, se desmarcan aún más de su banda referencia y aceleran la marcha al 11, con esta su quinta entrega. Decir que es un disco sin relleno es quedarse corto. Ahora mismo, esta gente no tiene techo. Aunque parece imposible que consigan mantener este nivel. 

CONTRAS

  • El sonido raya tanto en la perfección, que en ocasiones peca de artificial. 
  • Destellos de música moderna. Momentos puntuales donde suenan a grupos de esos que llevan el cuello tatuado. 
  • El cofre de los estribillos mágicos puede acabarse en cualquier momento. 
  • En general, temo perderlos. Algo como lo que pasó con Disturbed. 

PROS

  • Escúchalo. Todas las canciones serán tus favoritas. 

Menciones Honorables 

En particular, dos títulos que por momentos pasaron el corte. Pero tuvieron que quedarse fuera por cuestión de espacio y logística. Hushed and Grim de los Mastodon. Nunca he entendido muy bien la locura entorno a los de Georgia, pero creo que en este último disco, sí que han dado con la tecla. Disco doble, oscuro y perfeccionista, que gana crédito cuando consideramos que alguno de sus miembros no sabe leer ni escribir. One to Zero de los Alemanes Sylvan es el otro que no ha llegado por los pelos. 

En general ha sido un año con muchos y buenos lanzamientos: Too mean to die de los Accept (o mejor dicho, de Wolff Hoffmann, único superviviente), The Future Bites de Steven Wilson (sí, no es metal, pero me da igual), bandas de mis favoritas de siempre como Rage con su nueva obra Resurrection Day, Running wild… 

En el territorio más cañero, para mí, Flotsam and Jetsam se llevan la palma con su Blood in the water. Pero ha habido más gente de esa quinta repartiendo mazapán: Exodus, Carcass y At the Gates, todos ellos reviviendo una segunda juventud.  

Por último, una grata sorpresa, el primer álbum en solitario de Todd Latorre – Rejoice in the Suffering. Buena patada en la entrepierna del vocalista de Queensryche.  

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