sáb. Nov 27th, 2021

Aparten sus sucias manos de la música

En mitad de la incertidumbre que vive Europa, en España, un país diezmado por el azote de Coronavirus, estamos siendo testigos de una serie de eventos anormales en los medios, uno de estos casos se produjo en una  publicación de El País Semanal.  

Las estrategias de la comunicación política contemporáneas poseen un alcance multidimensional y multiplataforma con el objetivo de  empapar a la sociedad de un dogma ideológico y obtener votos. Estas estrategias unas veces son calculadas al milímetro mediante analítica de datos de alta precisión, en otras ocasiones, puede tratarse de acciones más naturales e improvisadas. Desconozco qué ha llevado a El País Semanal a publicar la videoconferencia donde varios políticos de diversos y reversos partidos  charlan sobre música, seguro que en tono solemne y respetuosamente cursi. Qué curioso, piensen que llevan toda la legislatura mostrando su lado más caníbal y ahora se ponen tiernos para hablar de música. De música. Supongo que tienen derecho a reunirse de forma virtual y hablar de lo que les dé la gana mientras no causen “desafección hacia las instituciones del Gobierno”. 

Toda esta pantomima nos lleva a la reflexión. Por un lado, piensen que estos señoritos de pan y puerro tienen a su disposición el canal del Congreso para pelearse, las televisiones autonómicas para adoctrinar a la carta, acaban de inflarles a las privadas con 15 millones para que estén suaves y no muerdan la mano que les da de comer. Por otro lado,  a la fiesta se han unido los polémicos verificadores de noticias que ya los tildan de arbitrarios, también las grandes tecnológicas Facebook y Whatsapp han incorporado la novedad de filtrado de la información ex ante,  a estilo Minority Report con aquello de la excusa de los bulos. Digamos que objetivamente los tenemos hasta en la sopa, que sus tentáculos controlan la mayor parte del ciberespacio transitado y que hoy somos menos libres que hace un par de meses.

Parece que que no nos van a dejar vivir en paz. ¿Por qué demonios tienen ahora que aparecer en los espacios para la cultura? ¿Y por qué justo en estos momentos donde mueren 500 personas de media al día? ¿No tienen otra cosa que hacer? ¿Qué hemos hecho para merecernos esto? 

Este blanqueo de imagen descarado es además un ejercicio de intrusismo profesional, legal pero inmoral.  Estos sujetos juegan a ser presentadores, críticos; al parecer el tiempo que les dedica la televisión, maniatada por la inviabilidad de su modelo de ingreso y dependencia con publicidad institucional, no les parece suficiente para satisfacer su ego. 

No nos merecemos esto, por favor, dejen la música en paz. Nuestro mundo está lo suficientemente dañado por la industria del reggaetón y los pseudo cantantes, tristemente prostituidos ante la música de usar y tirar, la borrego masa acrítica y los sellos discográficos, como para que ahora entren ustedes en la ecuación del maligno

Ustedes  no nos gustan, les considaremos parte del problema de esta sociedad, no de la solución, una suerte de individuos apestados que siembran vientos y cultivan conflictos. Por favor, déjennos tranquilos, no invadan nuestros hogares con sus apestosos discursitos en aras de generar credibilidad, para blanquear acciones de las que se arrepienten pero no piden perdón; de verdad, vayan a joder al Congreso y aparten sus sucias manos de la música. 

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