lun. Oct 26th, 2020

Los valors de Messi

Messi ha decidido abandonar el club que le dio todo desde que tenía 12 años. De igual manera, el club que le dio todo recibió en los últimos tres lustros mucho más de lo que nadie pudo dar en 120 años de historia: el reconocimiento, la gloria y el legado. Siendo justos y objetivos, no se deben nada. Sin embargo, la salida del rosarino producirá, tanto para la entidad deportiva como para  la ciudad de Barcelona, un varapalo emocional y económico sin precedentes. En consecuencia, ya se pueden apretar el cinturón tanto el universo turístico como el  publicitario a partir de este escenario apocalíptico. Muchos ven la salida del diez como una traición y lloran humillados océanos de lágrimas. ¡Qué ridículos!

Paralelamente, observamos la decadencia de un club arruinado, desarbolado, varado en la costa;  depositado en una ciudad caótica, con sus cimientos mecidos por la convulsión de un territorio  apático e inestable, dicen que incluso maloliente e intransitable por algunos barrios. Miren de donde venimos: un ex presidente entre barrotes es la causa de que Bartomeu tomará el relevo forzado, no sabremos el precio del brasileño  en el caso Neymar, reciente salió el escándalo de el Barcagate. Menudo espectáculo. Y acabaríamos con toda la tinta si tuviéramos que seguir enumerando anomalías organizacionales. 

El equipo de la ciudad de Gaudí lleva demasiado tiempo siendo la burla de los aficionados merengues. ¡Qué bien se lo pasan! Cada semana, una buena nueva. Reprueba todo el organigrama corporativo: la secretaría técnica, la dirección técnica, la junta directiva, los consejeros. Un auténtico desatino. 

El pepino argentino nunca fue un líder sino más bien un jefe déspota, conspirador, aborregado y parcial. Hace tiempo se le ve el plumero. Deja la ciudad condal porque añora a unos compañeros que lo hicieron grande, se ha convertido en un jugador melancólico y busca su primer amor en otros lares. Siendo así, no tendrá reparo en marcarle un par en su retorno al Camp Nou, de libre directo y de penal, ya no está para jugadas al contragolpe. Pero es muy grande todavía. 

El club blaugrana, que se autodenomina como “más que un club”, se convirtió pronto en una ramificación del independentismo y nunca tuvieron reparo en mezclar política y deporte;  y de paso estropear la convivencia que precisamente el deporte trata de mejorar. Mientras,  la prensa local acata las consignas, dulcemente.  
En conclusión, los aficionados al barca ya conocen el sentimiento de los argentinos, los avisarion;  los valors de Messi se conocerán por aquellas prácticas que consistían en entorpecer la salida de los jóvenes prospectos al campo “A los niños déjalos para la segunda parte”, por obviar la jerarquía de empresa retando cual cowboy huidizo al propio presidente, por evidenciar la falta de respeto hacia la dirección técnica con actitudes cuasi absolutistas o  por ignorar a algunos compañeros en favor de su predilecto el berrinchudo y pataletoso Luís Suárez. Al tercer hijo de Jorge Horacio Messi y Celia María Cuccittini lo conocen como Pecho frío en la Argentina. Maradona sonríe, pues nunca tuvimos que haber cometido la osadía de sentarlos en la misma mesa. Los valors de mis collons.

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